Desde que abrí el proyecto de Viajar por Libre, me comprometí a acudir a cualquier cita que tuviera algo que ofrecer y poder dar un pequeño impulso a ideas que todavía están gestándose. La casualidad ha sido que la Feria del Turismo en Barcelona, o más bien conocida con el nombre de Salón B-Travel, ha coincidido con el que para mí es el día más especial de Cataluña, el gran día de San Jordi.
Hace un año, celebraba mi primer día de San Jordi con todos vosotros. Os contaba de qué iba la historia y las costumbres que hay de regalar libros y rosas.
Pero centrémonos en qué nos ofreció este salón de fama nacional, donde pone orden a ideas que todos los viajeros durante casi un año hemos ido apilando en nuestras cabezas para dar forma a una nueva aventura y poder escoger por fin un destino acorde a nuestros gustos y necesidades del momento.
En mi reloj interno, suenan las alarmas, cuando ya llevo tres meses sin moverme y si mi último viaje por Alemania y Polonia me dejó un grato recuerdo, mermó cualquier posibilidad de realizar otro hasta que no llegara verano. Por ese motivo, cogí mi coche y fui a recorrer las tierras de mi país acabando en Castilla La Mancha, dejando en la retaguardia de mis deseos el volar e irme lo más lejos posible.
Personalmente, este año, el salón fue duramente criticado por sus visitantes. Con una disminución de mayoristas y agencias independientes. El turismo nacional e internacional estaban mezclados, una grave diferencia de lo que el resto de las ediciones he ido viendo.
Si a este caos hecho a conciencia o no, vete a saber, añadimos que muchos de nosotros vamos sin un país en concreto del que queremos informarnos, acabaremos más liados de lo que andábamos antes de entrar.
No hay duda que los tiempos cambian y que los viajeros evolucionan sus gustos. A menudo, caemos en la costumbre de querer hacer países casi imposibles, que un porcentaje casi invisible de agencias apuestan por esos destinos. El caso de Etiopía, Irán, Botsuana, Congo, Ruanda o irte a Groenlandia, no está al alcance de los viajeros independientes con presupuestos muy justos e ideales distintos. Aquí entra con fuerza un público más acaudalado y estas micro-agencias que van de auténticas, acaban comiéndose todo el pastel, llevándose a grupos de 20 personas a recorrer las tierras más hostiles del planeta. No es una crítica, ni mucho menos. Yo hice un viaje organizado a Namibia, Zambia y Zimbabue, resultando ser al final una maravilla, pero he visto cómo van en grupo a Etiopía y deberíais plantearos contar con asesoramiento externo y poder llegar a cumplir el sueño de recorrer un país solos, con vuestra pareja a un precio menor por una mayor calidad. A veces no se trata de apostar por pagar 5.000 € y dejarlo todo en manos de un guía, sino que debemos involucrarnos con el país, con su historia y con lo que realmente nos gustaría visitar.
Si en mi mente andaban revueltas las ideas para mi siguiente viaje, salí de allí hecho un mar de dudas. Mi objetivo y seamos claros, no es llegar al salón y contratar un viaje. De hecho no tendría sentido llevar un blog de viajes por tu cuenta, pero sí que ha acabado siendo una costumbre, el ir informándome sobre posibles itinerarios, situaciones políticas, peligros, advertencias, climatología y consejos previos que acabaré utilizando en mis viajes por libre.
Otro factor a favor de esta edición ha sido la gran aportación de B-Travel a blogueros dedicados a este fantástico mundo. Las conferencias de viajar y vivir de ello tras un ordenador desde cualquier rincón del mundo, no es sencilla, pero tampoco llega a convertirse en un imposible.
Ahora sólo queda esperar y decidir dónde acabaré clavando la chincheta en mi mapamundi. ¿Madagascar?¿Filipinas?¿Mongolia?
Una vez tenga el destino elegido, tan solo tendré que ir planeando una ruta coherente, dejando en el aire la mitad de los días que tenga. El resto, seguir soñando hasta que llegue el día de un nuevo gran viaje.