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Último punto de nuestro viaje por Islandia y no por ello, después de haber recorrido más de 4500 kilómetros por todo el país, nos iba a dejar indiferentes, sino que en este singular trocito peninsular, cercano a la capital, llegamos a descubrir en un extensión tan relativamente pequeña, una proeza de la naturaleza, un parque nacional, que recogía todo lo visto anteriormente durante nuestra ruta.

La península de Snaefellsnes, es una opción no solo viable para darle un mordisco al país para la gente que visite Islandia en poco tiempo, sino que debe meterse en cualquier planificación sea el viaje de corta o larga duración.

Sus secretos, visibles desde una simple carretera que va uniendo los puntos imprescindibles, su gran oferta hotelera, su buenísima ubicación cerca de la capital y sus magníficas Auroras Boreales, convierten a este destino, no sólo en un clásico, sino que se puede finalizar en este enclave todo nuestro viaje, para poner un broche a la gran ruta circular que todo el mundo acaba realizando.

 

Recordemos que nuestro viaje ha sido muy completo, habiendo recorrido el Sur, Este, Norte y los Fiordos del Oeste. Esperar algo en Sanefellsnes podría preverse algo superfluo, pero no. Esta península acaba llegando mucho más allá de lo esperado, aunque se convirtiera hace unos años en un punto muy conocido y visitado.

Las suposiciones pueden hacerte una mala jugada y eso de esperar más de lo que la gente dice, suele ocurrir con mucha frecuencia, pero debo reconocer que mi sorpresa indagando entre sus caminos fue mayúscula.

Su proximidad a la capital, no inspira ese espíritu aventurero de explorar lo desconocido e involuntariamente la gente buscando puntos mucho más lejanos, dejando escapar esta península de 100 kilómetros de longitud, que contiene todos los secretos que uno espera encontrar en este país.

Resumiendo, Snaefellsnes, llega a convertirse en un recopilatorio de muchos trocitos de Islandia, pero que en una jornada, podremos llegar a disfrutarlo por completo.

Mi consejo, es dedicarle un par de días, aunque yo le dediqué toda una jornada de aproximadamente 12 horas a un buen ritmo.

 

LA VISITA

Moverse por esta zona, incoherentemente poco masificada en temporada alta (Jun-Jul-Ago), es sencillo y muy intuitivo. La única previsión que deberíamos tener presente y pese a que existe una amplia oferta de alojamientos, es conseguir con antelación una habitación. Pese a no ser de los puntos más visitados por los extranjeros, los islandeses sí que saben lo que guarda Snaefellsnes, convirtiéndose en un punto de escapada para todos los locales.

Yo al viajar con la Pandemia azotando todo el continente no tuve problemas, pero años anteriores en los que planifiqué el viaje, vi que era algo fundamental.

La ruta para hacer los puntos principales es tan simple, que pese a que todo el viaje he ido utilizando Google Maps, aquí deberíamos incluso desconectarlo y meternos por caminos improvisados en medio de la nada y seguro que os encontraréis con paisajes escondidos, cascadas bajando a pleno rendimiento, formando esas peculiares y enormes barbas en las tupidas montañas.

 

STYKKISHÓLMUR COMO CAMPO BASE

Es importante elegir un buen lugar para pernoctar. No sólo nos servirá para descansar, sino que será nuestro campo base y si puede ser en un lugar encantador, pues mucho mejor.

Recomiendo ir a lo seguro y si por cualquier motivo no pudiéramos dormir al menos hacer una visita a Stykkishólmur.

Este pequeño pueblo, resulta ser el más grande de toda la península y sus conexiones por carretera y por mar son perfectas para poder encarar ruta hacia el Norte o el Oeste mediante el famoso ferry “Baldur” que nos lleva a Brjánslaekur y a la inversa, para poder iniciar o finalizar nuestra aventura por los misteriosos y fascinantes Fiordos del Oeste.

Podremos percibir a nuestra llegada una falta de chispa al pueblo, incluso aquí, la sangre es de horchata y si buscamos diversión, una vez más deberíamos aconsejar Reykavik o Akuyeri, porque el resto del país respira profundamente esa calma que tanto andamos buscando a fin de cuentas cuando queremos desconectar.

Pese a que pueda ser algo solitaria, no podemos dejar de mencionar que en sus alrededores, los entornos naturales se dejan ver sin tapujos

 

10 PUNTOS QUE DEBEMOS VER

Una sola carretera recorre toda la Península de Snaefellsnes  y otra opcional atraviesa el famoso glaciar del Parque Nacional de Sanefellsjökull , famosísimo porque encontraremos el volcán que Julio Verne cogió como inspiración para crear su archiconocida obra “Viaje al Centro de la Tierra”.

Si Salimos de Stykkishólmur, nuestro objetivo principal será ir dirección Sur, buscando las carreteras 54 y 574, siendo ambas las principales vías de acceso a casi todos los puntos imprescindibles de la península. Es fácil y muy accesible en todos los aspectos. De hecho, aquí las largas caminatas las pone uno donde quiera, pero puedo asegurar, que desde el vehículo y el punto que queramos ver, apenas caminaremos, por lo que la larga jornada (si decidimos hacerla en un solo día, será exclusivamente, llegar aparcar, ver e irnos a la siguiente parada.

Enumeramos los puntos no por orden de preferencia, sino que viniendo de Stykkishólmur, será lo más lógico porque nos irá saliendo por el camino. Si por el contrario venimos del Sur, sólo hay que invertir el orden que yo os he puesto.

 

BJARNARHÖFN SHARK MUSEUM

Apenas a 20 minutos de Stykkis, a un pequeño desvío a la derecha, encontramos este curioso museo, que uno no sabría cómo calificar.

Una pequeña edificación de chapa sobre elevada nos da la bienvenida, en sus bajos, podremos ver decenas de tiburones colgados secándose.

En contra de toda lógica gastronómica, este tipo de carne era muy apreciada por los antiguos vikingos y pescadores. La explicación (en inglés), es muy interesante, la degustación del producto calificado de manjar para los islandeses, es una prueba de fuego para ver si podemos con el sabor de estos escualos que se asemejan a amoníaco puro. Horrible …

 

GRUNDARFOSS

A otros veinte minutos del Museo del tiburón,  en coche por la carretera 54, en un pequeño desvío a mano izquierda, encontramos estas encantadoras y solitarias cataratas. Bien pueden parecer sosas comparadas con el resto que hayamos ido visitando durante nuestro viaje.

Una parada no nos quitará mucho tiempo, y suelen estar sin gente. Un remanso de paz en un entorno precioso.

Aquí decidir si queremos indagar y caminar por el curso del río (hay que cruzarlo un par de veces), sólo será cuestión de ganas o de tiempo, pero la subida merece muchísimo la pena.

 

KIRKJUFELLFOSS y KIRKJUFELL

Una de las imágenes más reconocidas y emblemáticas de todo el país, se divisa a la perfección desde estas bonitas aunque muy concurridas cascadas. Su montaña llamada Kirkjufell, tiene forma de aleta de tiburón y ha sido publicitada hasta la saciedad, debido a la serie de Juego de Tronos, donde dio a conocer más al ya conocido lugar.

Snaefellsnes, es mucho más, no sólo este bonito y curioso pico, aunque sigo sin comprender, porque muchos viajeros lo critican. El lugar, para hacerle justicia, es de una belleza incuestionable.

Desde el parking (gratuito), apenas hay veinte metros andando a las cataratas de Kirkjufellsfoss. Las mejores fotografías de la montaña, podemos encontrarlas a medida que vayamos conduciendo, pero la más típica fotografía, es la de las tres pequeñas caídas de agua en línea, dando ese toque inconfundible a uno de los puntos más fotografiados de Islandia.

 

SVÖOUFOSS

Situadas a unos 25 minutos, siguiendo por la 54, nos daremos con otra carretera (la 574) que rodea la costa y nos dará acceso no sólo a Svóoufoss, sino que será la entrada a otros puntos muy interesantes.

¿Qué más decir de este tipo de cascadas? Pues que cada una es distinta y me niego a dejar de verlas porque cada una acaba transmitiendo su propia personalidad.

Acceder a su mirador situado a unos 6 minutos del parking es sencillo. Otros optan por subirla y admirar sus vastos paisajes. Todo un imprescindible para muchísimos viajeros.

Por falta de tiempo no accedí a la cima, pero las reseñas son realmente buenas.

 

SKARDOSVIK BEACH

No podían faltar las playas en una península y lo curioso de este parque es que posee varias y muy variadas. Ésta en concreto, con doradas arenas y el mar color turquesa, se acaba convirtiendo en la favorita de muchos.

Personalmente la encontré realmente espectacular con sus caídas de lava muriendo en el mar formando imponentes acantilados y una parada no nos quitará apenas tiempo.

Situada a tan sólo 12 minutos de Svöoufoss, el acceso es bien sencillo y señalizado. Apto para todo tipo de vehículos.

 

SVÖRTULOFT LIGTHHOUSE

Después de haber recorrido todo el país y llegar a faros que parecían al principio inalcanzables e inaccesibles, poder llegar a éste, acabó resultando ser fácil pese a las opiniones de otros viajeros.

El secreto de esta visita no está en sí en adentrarnos en el interesante museo (baños gratis), sino en su entorno, lleno de acantilados y caminos para poder hacer breves incursiones donde el resto desiste.

Todo un punto de referencia para marcar el meridiano de nuestra excursión por la Península de Snaefellsnes.

Ojo con el clima. Aquí si se pone rebelde, azota de lo lindo y puede que veamos más inconvenientes que ventajas, pero si la visibilidad es buena, no deberíamos dejar de investigar por sus caminos.

Llegar es bien sencillo con un estacionamiento bien grande (gratuito). Sólo debemos coger desde Skardsvik Beach y recorrer siete minutos en coche hasta la base del faro.

 

SAXHÓLL CRATER

Debemos retroceder desde Svörtuloft Lighthouse para retomar la carretera 574. El trayecto de apenas quince minutos, te planta en un buen parking (gratuito), donde mirando de frente a la base, a mano izquierda hay unas buenas escaleras para llegar a la cima de este curioso cráter.

En sí, llegar y verlo no tiene secreto alguno ni sorpresas que nos aguarden. La subida se hace muy amena con 491 escalones, fácilmente accesibles debido a las grandes dimensiones y el poco desnivel.

Lo que sí es realmente bonito es poder divisar el paisaje de los alrededores desde la cima.

¿Podría considerarse un evitable? Que va. Para nada. Nos viene de camino y perderemos muy poquito tiempo, ya que la carretera que utilizamos para llegar a él, es la misma que debemos tomar para seguir en ruta por todo el Parque Nacional.

 

DJÚPALÓNSSANDUR BEACH

Con este impronunciable nombre, se presenta uno de los rinconcitos más bonitos de Snaefellsjökull. Sus negras arenas muy a juego con las gigantescas rocas volcánicas caídas a plomo desde el cielo, a pie de playa, combinan con un mar enfurecido, dando lugar a este combinado trocito de tierra salvaje que no dejará indiferente a nadie.

El camino desde el parking es bien sencillo y diversos accesos nos darán lugar a investigar un poco más ampliamente todo el entorno.

Llegar hasta aquí es sencillo y rápido. Viniendo desde el cráter Saxhóll, apenas gastaremos 14 kilómetros en 12 minutos y nos viene también de camino para conocer el famoso volcán y glaciar de Snaefellsjökull.

 

LÓNDRANGAR VIEW POINT

Tener la fortuna de llegar antes de septiembre y poder observar miles de aves que pueblan estos enormes acantilados, nos puede llegar a transportar “in situ”, incluso a los incomparables precipicios del fin del mundo de los Fiordos del Oeste. Sé que los viajeros frecuentan más a menudo esta zona debido a su belleza y su fácil acceso, pero eso no nos va a quitar de saber que estamos ante uno de los miradores oceánicos más increíbles de todo el Oeste islandés.

Llegar desde Djúpalónssandur Beach, son apenas ocho minutos.

A partir de aquí tocará decidir si nos embarramos y accedemos al corazón del Parque Nacional de Snaefellsjökull mediante una difícil carretera llamada F570 (sólo aptas para vehículos con tracción a las cuatro ruedas).

 

GLACIAR Y VOLCÁN SNAEFELLSJÖKULL

Para muchos, resulta tentador estar en el famoso volcán donde Julio Verne se inspiró para crear su obra “Viaje al Centro de la tierra”, pero seamos coherentes y pese a que nos pese decirlo, no se trata de llegar y explorar a lo valiente la imaginaria entrada a las entrañas de nuestro planeta.

Este precioso Parque Nacional, no sólo tiene consta de un volcán, sino que proporcionalmente el Glaciar Snaefellsjökull toma un importante protagonismo.

Llegar a la cima para ver el supuesto enorme cráter se convertirá en una decepción, ya que éste está cubierto de hielo.

Mientras durante todo mi viaje, pese a las largas caminatas he tenido acceso libre en todos los sentidos y en la mayoría de los casos apto para todas las edades, exceptuando las Tierras Altas. Aquí, explorar un entorno tan hostil, con un tiempo endiabladamente cambiante, es  imposible e ir solo por el glaciar para rescatar nuestros sueños vernianos de infancia, es un grave error.

Contratar una agencia, experta en la zona, podrá hacer que caminemos por el glaciar e incluso, estos especialistas a menudo deben anular sus circuitos debido a la dificultad y al clima.

Pero al menos podemos ……

Dicho lo anterior, una cosa no quita la otra. ¿Por qué no atravesar el parque de punta a punta? Evidentemente no es lo que uno espera, pero con los puntos anteriores expuestos, os aseguro que vuestra visita a la Península de Snaefellsnes, será inolvidable quedando muy lejos de decepcionar a alguien.

Si contamos con un 4×4 (abstenerse vehículos normales), podremos coger la F570 y lanzarnos sin tapujos a atravesar el parque de punta a punta.

Podremos hacerlo desde el Norte o desde el Sur Está claro que si hemos seguido los pasos de mis anteriores puntos, lo haremos del Sur. El único inconveniente, es que acabaremos retrocediendo, aunque si hemos visitado ya el resto de todos los lugares, incluso nos vendrá genial para volver a pernoctar en Stykkis.

Los puntos intermedios, con paradas casi obligatorias, no sustituirán a poder caminar por el glaciar, pero nos dará una perspectiva de este desolador paisaje, de la dureza de su clima y si bien es cierto que algún vehículo se irá cruzando a principio del trayecto, a medida que vamos avanzando, la soledad será nuestra única compañera.

 

TOTAL, ¿CUÁNTO SE TARDA EN HACERLO TODO?

Bien sencillo. Seleccionando todos los puntos expuestos, en coche lo haremos perfectamente en unas 3 horas 15 minutos sin parar. Lo que significa que entre paradas, poses en las fotos, comer algo e ir con toda la calma del mundo, en una jornada veraniega de apenas 12 horas, podremos hacerlo.

 
Hay que resaltar, que en la ruta que he puesto en el mapa, excluyo la ruta F570, que nos podría quitar una hora si la hacemos a paso normal. Pese a que rompa todo el entramado circular perfecto que tiene el parque, ésta empedrada carretera, nos vuelve a dejar encarados a Stykkis, un lugar perfecto para pasar la noche y encarar nuestro siguiente punto, sea el Sur, Los Fiordos del Oeste o el Norte.

 

CONCLUSIONES

Debo decir, que para muchos puede ser una escapada perfecta desde la capital. Algunos viajeros, no alquilan coche durante sus breves estancias en Islandia. Esto condiciona bastante el viaje, pero la península de Snaefellsnes, a parte de estar muy cerca de Reykjavik, la capital cuenta con un buen número de agencias que gestionan el viaje a cualquiera que se decida.

Sin embargo, si vamos con nuestro vehículo alquilado, sea en una huida, o sea como principio o final de nuestro gran viaje por el país, debe ser un punto obligatorio, porque puede que vayamos justos de tiempo, pero estando todo tan cerca y pudiendo hacerlo todo en una sola jornada, sería de locos pasarlo por alto.

La Península de Snaefellsnes, no es que sea un punto desconocido. Los Islandeses, conocedores de sus secretos, van en masa los fines de semana, pero no nos olvidemos que el país, está muy despoblado y que si acabamos encontrando viajeros, serán la mayoría, extranjeros como nosotros.

Aquí utilizar el “sube baja del coche”, es continuo. Muchos puntos para ver, están apenas a escasos metros de donde estacionamos.

Evidentemente, si queremos bailar con un lado mucho más salvaje y menos concurrido, pues hagamos millas y cojamos el resto del país, pero nadie podrá negarme que Snaefellsnes es de una belleza indiscutible.

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