Parece que la carrera para completar los grandes cañones del Salvaje Oeste, esté en su plenitud y sólo acabamos de empezar. Si ayer pusimos los pies en el fabuloso Zion Canyon, hoy ha sido el turno del Bryce Canyon en Utah. Os contamos cómo hacerlo de la manera más sencilla y qué ver en Bryce Canyon.
Curiosamente este parque es el menos visitado si lo comparamos con su vecino y puedo aseguraros que merece la pena pasarse a ver sus increíbles paisajes. Alejado de toda ruta con un poco de cordura, pero a tan sólo a 140 kilómetros del Parque Nacional de Zion, el viaje en sí, no deja de ser un privilegio para conductores y pasajeros. La tormentas asoman por el horizonte y aquí, es tan vasto, que podemos llegar a ver cinco temporales distintos, golpeando con fuerza en cinco lugares diferentes, separados por decenas de kilómetros. Esto no deja indiferente a nadie. Hemos llegado al Oeste más salvaje y eso lo notamos en sus pueblos, en el ambiente y en su gente amable pero orgullosa. Aquí se acabó el espectáculo de las luces que tuvimos en Las Vegas y dejamos paso a otras luces estelares que iluminan un cielo tan pulcro como misterioso.
¿MERECE LA PENA VENIR AL BRYCE CANYON?
Siendo objetivo, por supuesto. Tengamos en cuenta que en sí no es un cañón, como pueden serlo el resto que vayamos visitando. El flujo de turistas es menor y la visita no se entorpece en ninguna de sus famosas excursiones. Deberíamos andar con cuidado e informarnos de la dificultad en el folleto que habremos recogido en el Centro de Visitantes.
¿CÓMO SE FORMARON LAS PECULIARES FORMAS EN MARTILLO DEL BRYCE?
En los veinte kilómetros de extensión, iremos encontrando como la erosión del agua, del hielo y la nieve, ha ido esculpiendo la rojiza tierra para construir cientos de pilares llamados “Hoodoo”. Estas columnas desafiantes a la mismísima gravedad, tienen un desarrollo muy peculiar: primero se hacen murallas cuando el terreno se quiebra por las fuertes tormentas que azotan la zona. En segundo lugar, consiguen hacer un hueco donde el hielo y la nieve penetran sin piedad, para posteriormente abrir una ventana. Esta ventana nacida en pleno corazón de la tierra, se va agrandando hasta formar los conocidos puentes. Cuando dicho puente se somete a las inclemencias climatológicas, se va haciendo más delgado hasta caer, dejando al descubierto estas famosas chimeneas que iremos viendo durante todo nuestro trayecto. Algunas incluso alcanzan los sesenta metros de altura.
¿CÓMO VISITAR EL PARQUE?
Es aconsejable coger nuestro coche y recorrerlo a nuestro ritmo. El autobús lanzadera gratuito, puede dejarte en los principales miradores, pero más allá, hay lugares donde no llega y nosotros por nuestra cuenta, sí podremos. Mientras que en Zion estaba prohibida la entrada a los vehículos privados, aquí es primordial cogerlo e ir hasta el punto más al Sur llamado Rainbow Point.
En la entrada desde el Norte, cuando paséis con el coche por taquilla, llegaréis al centro de visitantes. La información de los “Rangers”, siempre es fresca y sus consejos a menudo sabios, aunque quizás quieran preservar lugares secretos a los cuales accederéis por vuestro propio riesgo y decisión. A mí me pasó ayer y me ha pasado hoy donde he descubierto los mejores rincones sin estar presente en los consejos de la información turística.
Coged un mapa, mirad el pequeño museo que tienen y si es posible, id al pequeño auditorio que tienen a ver el cortometraje sobre el parque y la formación del mismo. Es muy interesante.
La entrada es de $30, por vehículo y el pase dura siete días. Os puedo asegurar que si seguís mis consejos, el parque quedará visto en una jornada.
MIRADORES INDISPENSABLES:
Sunrise Point: El primero de todos. El que queda más cerca de la entrada y el que suele colapsarse en su parking de turistas como vosotros, ávidos por conocer nuevos paisajes. Las vistas son espectaculares y el camino que las rodea, impactante. Los accesos a los senderos son visibles y las mejores caminatas parten desde aquí, como la exitosa Queens Garden Trail.
Sunset Point: Segundo punto de ascenso y más espectacular que el primero. Las vistas son incluso mejores que en en Sunrise. Como su nombre en inglés indica, que hay que verlo al atardecer.
Inspiration Point: De los tres que llevamos este es el mejor. Accesible como todos desde la carretera, es mejor hacerlo a pie desde el Sunrise y aprovechar los senderos que se adentran en el parque.
Bryce Point: Indudablemente, la culminación de los tres anteriores y un premio que recordar. Todos los anfiteatros a nuestros pies, montañas casi ilimitadas y cielos traviesos. No hay discusión alguna, que es algo tan brutal, que venir sólo para ver este punto, ya merecería la pena.
¿COMO LLEGAR A LOS MIRADORES?
Caminando:
La misma carretera del parque su fusiona con la 63. Las indicaciones no dejan dudas. Si sois madrugadores, estaría muy bien que llegarais pronto e ir caminando desde el primer mirador al último (cuatro). Los caminos son fáciles y rodean los acantilados.
Con el coche:
A parte de los mencionados anteriormente, el resto deben hacerse en vehículo propio. Los puntos de interés quedarán a vuestra izquierda. Cuando el circuito acabe en el Sur, deberéis regresar por el mismo camino, quedando ahora sí, las paradas obligatorias a la derecha. Hay un total de 14 miradores. No todos son espectaculares, pero deberíais parar. Recomiendo el Natural Bridge.
¿DÓNDE DORMIR?
Hacer noche en Bryce Canyon no es tan sencillo. Pese a la oferta, la demanda sigue siendo superior. Pueblos como Hatch situados a unos 45 kilómetros, son una buena opción. Iréis encontrando moteles, pero recomiendo que cojáis un mapa y deis con un lugar cercano, para posteriormente buscar reserva en cualquier página de hoteles. Los precios son más bajos y la estancia te la aseguras.
BRYCE CANYON VS ZION CANYON
La cuestión no llega a ser una tontería. Diversos viajeros han sacrificado uno de los dos porque no han tenido remedio. Mientras uno exhibe paredes lisas cayendo al abismo, el otro nos regala una obra de arte hecha por la naturaleza. Los caprichos de ésta, son tan curiosos como hermosos. Mientras a mí Zion me sorprendió, Bryce lo hizo con mi compañera de viaje. Uno se complementa con otro y en nada se asemejan ¿Cuál elegir? Tranquilos. Sea cual sea vuestra decisión, será un acierto seguro.
¿Y AHORA QUÉ?
Seguimos camino a caballo entre Arizona y Utah. Los cambios continuos de frontera entre estados nos tiene algo despistados. La hora en Utah, es una más, con lo que debemos andar con mucho cuidado en ese aspecto. Nuestro siguiente objetivo es el Lago Powel y Antelope Canyon. Una vez hemos recorrido los 230 kilómetros de la maravillosa carretera que separa Bryce Canyon de Big Water, nos encontramos hospedados en pleno desierto. El silencio y la aventura está servida. Sólo hace falta que vayamos y la cojamos.
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