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Si hubo alguien en mi vida que marcó mis pasos, que me contagió con furia la pasión por sus viajes, que me enseñó a llorar de la emoción o me mostró sencillamente a disfrutar de la vida mientras esta pasa por delante nuestro sin darnos cuenta, fue mi padre.

Mi padre fue un gran viajero y un soñador, un hombre de fuertes convicciones con unas posibilidades en sus principios muy humildes, pero que el tiempo y el resultado final de sus largos años de trabajo para sacarnos adelante, dieron como recompensa su primer viaje a los cincuenta años. A partir de ahí, hubo para él un antes y un después, dónde los sueños de niño acababan convirtiéndose en realidad, pudiendo liberar su alma aventurera encerrada durante tanto tiempo y mostrarse al mundo tal y como era.

Recuerdo sus innumerables anécdotas que iba recopilando mientras iba recorriendo con su corazón los rincones más bellos de este planeta. Su sonrisa picarona se engrandecía y con un deje de orgullo, contaba con pasión los pasos que había dado para completar una ciudad, un país o un continente. Aunque jamás estuvimos juntos en un viaje, de algún modo yo viajaba con él, dentro de su mente y veía casi a través de sus ojos  los desiertos que tanto calaron en él, las montañas que tanto anhelaba en su juventud y que ahora volvían a citarse como dos viejos amigos,  las caóticas ciudades o su pasión incontrolable  por todos los  mares.

Tratando de seguir sus pasos, me adentré en su mundo tímidamente para acabar con los años visitando más países incluso que él. Recuerdo que su pasión no menguaba con mis historias, sino que se enorgullecía y hacía de mis pequeñas expediciones  grandes aventuras, teniendo en su mente claro el concepto de ¡Hazlo ahora o te arrepentirás el resto de tu vida!.  Con su empuje, con su fuerza infinita, fue la persona que siempre me apoyó, la que me animó a recorrer países totalmente inhóspitos para la mayoría, el que me contagió la lectura, el que me hirió eternamente cuando se fue de mi lado.

Gracias por todo. Te lo dije en vida y te lo diré cuando allá nos veamos.